Al Pie de la Letra

PRI-VERACRUZ HACIA 2018

Raymundo



A diferencia del PRI, el escenario electoral de 2018 para el PAN se ve más complicado sin la coalición con el PRD...
Después de que en 2016 el PRI perdió la gubernatura de Veracruz que retuvo durante 87 años consecutivos, sus más enconados adversarios comenzaron a vaticinar que el partido tricolor recibiría la puntilla en estas elecciones municipales.

Y es que sin la estructura operativa ni los recursos financieros del gobierno del estado, más el descrédito que aún carga por el desastroso régimen del exgobernador Javier Duarte de Ochoa –cuyo repudio popular ha seguido alimentando la nueva administración estatal para justificar la ausencia de obra pública de gran impacto social y su fracaso en materia de seguridad y en el saneamiento de las finanzas públicas–, el Revolucionario Institucional parecía condenado a quedar relegado entre los partidos minoritarios.

Sin embargo su vaticinio les falló. Y aunque ciertamente su votación menguó en comparación a la del año anterior, la verdad es que tampoco la debacle electoral fue de la magnitud que se pronosticaba. Renato Alarcón Guevara, que dejó la Delegación del ISSSTE-Veracruz para sustituir en la presidencia del Comité Directivo Estatal a Felipe Amadeo Flores Espinosa en pleno proceso electoral, tuvo que resistir embates, chantajes, deserciones y traiciones de militantes y candidatos a ediles que no han asimilado aún la nueva realidad política del partido recién despojado del poder y, por ende, sin la figura gubernamental sobre la que tradicionalmente giraba la toma de decisiones.

Las estrategias y negociaciones de la coalición ya no se consultaban ni se llevaban a Palacio de Gobierno sino que Renato tuvo que consensarlas y procesarlas con los representantes del PVEM y los senadores Héctor Yunes Landa y Pepe Yunes Zorrilla, quienes han asumido el liderazgo del priismo veracruzano ante el disminuido poder de las corrientes vinculadas al exgobernador Fidel Herrera Beltrán, que sorpresivamente se autoexilió de la entidad, y a Javier Duarte, actualmente preso en Guatemala.

El acuerdo de Alarcón con el PVEM fue que donde el presidente municipal fuera priista, el PRI abanderaría la coalición, y viceversa donde el alcalde era de otro partido. Además, por bloques de género, de rentabilidad y competitividad electoral o incluso por estrategia política hubo municipios donde el candidato tuvo que ser postulado por el Verde para no cambiar el género. Así, pues, de los 14 candidatos del PVEM que ganaron, 10 son rojos de origen.

El PRI, así lo refieren los números, coaligado con el PVEM se sostuvo como la segunda fuerza electoral del estado y con un piso de votación que lo hace competitivo para la contienda de 2018 si es que además de mantener la cohesión interna consigue ampliar su alianza con otros partidos para disputar la gubernatura de Veracruz, la Presidencia de la República, diputaciones locales, federales y senadurías.

La coalición PRI-PVEM, pese a las circunstancias tan adversas en las que contendió, sólo perdió 82 mil 984 votos, al pasar de 810 mil 625 en la elección de gobernador de hace un año a 727 mil 641 sufragios en estos
comicios, ganando en 48 municipios, diez menos que en 2016.

Pero en los comparativos por partido, el PRI tampoco obtuvo cifras tan malas como vaticinaban. Su descenso, de 163 mil 622 votos, resultó menos estrepitoso que el de Morena. El tricolor pasó de 696 mil 063 sufragios en 2016 a 532 mil 441 en esta elección municipal.

Sin embargo Morena perdió 225 mil 913 votos, pues en 2016 sumó 809 mil 954 sufragios contra los 584 mil 041 recibidos en este proceso electoral. De 35 municipios ganados el año anterior, hoy sólo triunfaron en 17.

Pero el PAN, que dispone del aparato del gobierno del estado y echó mano de todos sus recursos, también registró un descenso de 82 mil 924 sufragios, ya que en 2016 consiguió 887 mil 923 votos y en estos comicios municipales bajó a 804 mil 999.

No obstante el resultado desfavorable, los priistas ven con fundado optimismo amplias posibilidades de recuperar la gubernatura el año próximo, si es que logran mantener la unidad de sus aspirantes y grupos, y expanden su alianza con el PANAL, que ahora obtuvo 155 mil 845 votos más que en 2016 y ganó en 17 municipios, y con el PES, que aumentó en 63 mil 939 el número de sufragios y consiguió seis alcaldías.

A diferencia del PRI, el escenario electoral de 2018 para el PAN se ve más complicado sin la coalición con el PRD, partido que en 2016 le aportó 167 mil 620 votos para ganar la gubernatura. En esta elección municipal, el sol azteca obtuvo 279 mil 561 sufragios, 111 mil 941 más que hace un año. También incrementó en 31 el número de municipios que ganó en la sucesión estatal anterior.

Aun así, una remota alianza PAN-PRD en 2018 –de acuerdo con la votación que obtuvieron el 4 de junio pasado–, le sacaría una ventaja de aproximadamente 52 mil votos a un posible frente PRI-PVEM-PES-PANAL, pues panistas y perredistas obtuvieron coaligados un millón 055 mil 543 votos en 2016, y en estos comicios municipales apenas aumentaron en 29 mil 017 sufragios su votación al sumar un millón 084 mil 560 el total de sus votantes.

Sin embargo, para el PRI será vital mantener la cohesión interna principalmente en el procesamiento de sus candidaturas a gobernador y Presidente de la República ante la anunciada rebelión de su militancia contra las imposiciones y la burocratización de la dirigencia de su partido.

Además será inevitable darle una sacudida a su estructura, incluyendo a sus sectores. Muy posiblemente este lunes se den las primeras señales de la ruta que habrá de seguir el Revolucionario Institucional en Veracruz hacia la contienda de 2018, pues ha trascendido que fueron convocados los 48 alcaldes electos de la coalición PRI-PVEM a una reunión privada con el dirigente Renato Alarcón y los senadores Héctor Yunes Landa y Pepe Yunes Zorrilla, los dos más fuertes aspirantes priistas a la gubernatura, de cuya unión o ruptura dependerá también el éxito o fracaso del PRI en la próxima sucesión estatal que obviamente impactará la elección presidencial.