Reflexión

YUNES LINARES TRAS EL EXFISCAL BRAVO CONTRERAS

José



Vaya, en un mar de contubernios, no sabemos dónde brinca el chivo...
La denuncia formal de corrupción contra el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, -hoy preso en Guatemala, sujeto a un proceso de extradición y sus más de 40 bandidos integrados en su gobierno-, la emprendió el único ex diputado federal Miguel Ángel Yunes Linares, que tuvo el coraje, la dignidad y la vergüenza para que se parara el saqueo inmisericorde que estaba cometiendo con Veracruz, entretanto, sus demás compañeros, incluyendo los senadores -Yunes Landa y Yunes Zorrilla- hacían como que la virgen les hablaba, en claro y abierto silencio, incuestionable demostración de complicidad.

Entre tanto, la legislatura local que mayoritariamente encabezaba el Partido Revolucionario Institucional por conducto de Juan Nicolás Callejas, de triste memoria y andanzas vergonzosas, convalidaba una reforma para que el Fiscal del Estado no dependiera jamás del Gobernador y con fuero pleno, así como autonomía técnica y financiera hiciera el trabajo de investigación y ejerciera sus funciones por un plazo inamovible -salvo causa grave- de nueve años, esto es, solo daría cuenta a la legislatura que lo aprobaría por una mayoría calificada.

Sin embargo, la sumisión y el vasallaje no había quedado excluido con esa reforma histórica, pues el Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, en clara obstrucción a la justicia no dio curso a la denuncia del diputado Yunes Linares, convirtiéndose, en consecuencia, en un delincuente, expuesto al desafuero y que se procediera en su contra por los actos u omisiones que son manifiestos, al no cumplir con el ejercicio de sus funciones afectando la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia en el desempeño de su empleo, cargo o comisión.

Pero ahí no para el asunto sino que resulta de aquella denuncia, el gobernador Duarte también acudió a la Fiscalía para denunciar al hoy Gobernador “dos añero” de lo que
consideró que había cometido varios delitos sin que tampoco de diera curso, por lo que la sociedad no está informada de ello, y menos el actual Fiscal ha dicho nada y no lo hará, pues se piensa que su llegada estuvo apoyada en la complicidad recíproca, por lo mismo, como vil doméstica -con perdón de tan eficiente personal- presenta su renuncia y el Congreso actual se la acepta sin chistar, no sin antes nombrar a quien ahora ocupa ese cargo.

Vaya, en un mar de contubernios, no sabemos dónde brinca el chivo, si ahora el amparo concedido al gobernador –expediente 715/2016, del juzgado primero de distrito- contra la omisión del fiscal Bravo a investigar la denuncia contra Duarte y demás bandidos, le corresponde al Fiscal en turno darle curso, y queda expedito el camino para ir tras el fiscal omiso, en embargo, la Legislatura actual tiene toda la responsabilidad del mundo por haberlo dejado ir, porque pudo impedirlo, sin embargo, ante el servilismo ostensible se le hizo fácil aprobar su renuncia sin que se acreditara la causa grave que ley exige.

Así las cosas, tal parece que somos un país de carnaval, pues tenemos al ladrón a tiro de canate y lo dejamos ir, para hacer más complicada la vida y hacer creer a la sociedad que habrá justicia, cuando vemos que se hace propicia la confusión, pues ya lo vimos con Duarte quiso retornar al gobierno y la incapacidad o complicidad de la Legislatura se lo impidió, por lo que ahora tendremos que luchar por su extradición con los riesgos que implica, pues si no se incluyen todos los delitos que haya cometido o que se sospecha que cometió, se va reír de todos y el saqueado Veracruz, seguirá viviendo su modorra, en síntesis, o es mucha la incapacidad para actuar o bien, los compromisos o componendas son de tal magnitud que nada se puede hacer.

limacobos@hotmil.com
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