PLANA MAYOR

El Evagate, un freno a Morena

Gaudencio



La bancada de Morena se desligó a tiempo del Evagate, cascajo del PRI, PAN, PRD y ahora ex de Morena. Sólo el Dios de Eva y las pruebas que posee la salvarán de la unanimidad de la hoguera política, su destino ya está marcado
En el preludio del inicio de las campañas electorales municipales una oficina del espionaje político de las altas esferas del poder público –una especie de Cisen local- ni tarde ni perezoso hizo estallar el Evagate en Veracruz para debilitar, socavar y contrarrestar al favorito, al puntero de las encuestas en el país: Andrés Manuel López Obrador, líder nacional de Morena.

La guerra sucia que se utilizó y que dio excelente resultados el cinco de junio del 2016, se desempolvó para aplicarla el cuatro de junio de 2017, aunque más pulida y multiplicada, ahora que ya gozan a plenitud del “pinche poder”. La perversidad no tiene límites, ante una clase política priista que no tiene rumbo ni destino porque sólo alimenta el ego y los intereses de los caudillos.

La conejilla del laboratorio del oprobio Eva Felicitas Cadena Sandoval, ahora exintegrante de la bancada de Morena, marcada por la corrupción, no fue al azar de los partidos políticos que gozan de un escaño en la LXIV Legislatura local, donde el orondo y mercachifle panista Sergio Hernández Hernández es el líder de la Junta de Coordinación Política que en el pasado usufrutuó el PRI.

Débil a las tentaciones mundanas, falta de ética, de valores humanos, tránsfuga, trapecista, oportunista, advenediza y todos los calificativos que se le puedan endilgar, no es privativo de la aún legisladora sureña sino de toda la fauna política que integran los poderes Legislativo y Ejecutivo. ¿Acaso ya se olvidaron de dónde vienen? ¿En su ADN la traición los dilata?

Pero ¿quién o quiénes son culpables de que existan o que se incuben en el aparato político o en el poder público plagas como el Evagate, el Callejasgate, el Duartegate, el Yunesgate o el Wincklergate? No acaso son las propias cúpulas partidistas las que permiten que reine el mar de corrupción e impunidad entre alcaldes, gobernadores, Presidente de la República, diputados locales, federales y senadores.

La impunidad que predomina en el poder público, sinónimo de los gobiernos cleptócratas, existe porque las propias cúpulas nacionales y locales partidistas postulan candidatos a elección popular local, estatal y federal con antecedentes penales, homicidas y con el tatuaje del crimen organizado. Todos los institutos políticos, sin excepción, se dedican al reciclaje partidista con leyes a modo.

Si en realidad la clase política nacional y local de las principales fuerzas políticas estuviesen preocupados por el océano de corrupción que se genera en los tres niveles de gobierno, ya hubiesen legislado candados para evitar y sancionar el transfuguismo partidista. Se pondría un freno para impedir que senadores, diputados federales y locales, sean corrompidos por cabilderos, empresarios y narcotraficantes en la aprobación de leyes.

Las normas legales o son insuficientes o son fáciles de evadir por una perversa y avariciosa clase política de los tres poderes del estado –son como una esponja-, que cada día se corrompe más a costillas de la sociedad civil y ciudadanos de a pie. Si los poderes Ejecutivo y Legislativo en Veracruz respetaran la ley al pie de la letra, como lo exhiben en su retórica populista, no se crearían oprobios como el Duartegate, Evagate,
Winclklergate o el Callejasgate.

¿Por qué el Callejasgate? En la LXIII Legislatura local que encabezó el líder de la mayoría priista Juan Nicolás Callejas Arroyo –el privilegiado bicéfalo representante del Grupo Político de la burocrática Sección 32 del SNTE-, valiéndole un bledo el conflicto de interés con el magisterio, cooptó a la mayoría de legisladores para aprobar fast track las iniciativas de ley más apremiantes del gobernador Javier Duarte.

Solo bastaría revisar el estado de sus bienes mobiliarios a cuenta de sus prestanombres, familiares o de sus cónyuges. Callejas Arroyo, un viejo zorro de magisterio, fue el testaferro incondicional de Duarte para que en el último trecho sin mayor trámite se dieran paso a sus iniciativas de ley para lavar cualquier indicio de culpa o ilegalidad de sus actos, que fueron la corona de sus excesos, desvíos y corruptelas.

Y el hijo de Nicolás Arroyo no canta tan mal rancheras. Juan Nicolás Callejas Roldán, líder de la bancada priista en la LXIV Legislatura local, líder saliente de la Sección 32 del SNTE, tiene una denuncia pública de una prima hermana por haberle pedido literalmente “las nalgas” (sic) para realizar a su favor una gestión magisterial. ¡Cara vemos…!

El Evagate se quedó cortó con Duarte. Prosperó entonces el Callejasgate, Ríosgate y Delfíngate con el defenestrado Fidel Herrera Beltrán y los propios panistas que aprobaron la bursatilización, encabezados por el actual alcalde de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez. No se pueden hacer de la boca chiquita. La deuda lleva estampa azul.

El entramado de la diputada sureña, que está a punto de perder la inmunidad legislativa si no ocurre un tsunami político por haber caído en la deshonra de tres videos, donde recibe dinero de una empresaria –identificada sólo por Eva- como aportación para las actividades de AMLO (dos aportaciones) y una entrega para aprobar una ley a modo de los empresarios de los Verificentros, lleva el sello de una oficina de las alta esferas del poder público dedicada al espionaje para denostar y debilitar la fuerza de Morena.

La bancada de Morena se desligó a tiempo del Evagate, cascajo del PRI, PAN, PRD y ahora ex de Morena. Sólo el Dios de Eva y las pruebas que posee la salvarán de la unanimidad de la hoguera política, su destino ya está marcado. Aunque el gobierno y la bancada azul de la Legislatura local, no pueden echar campanas al vuelo porque el Wincklergate podría estropear los pírricos logros del bienio.

AL CALCE… Candidatos del PRI a desligarse. El dirigente estatal del PRI, Renato Alarcón Guevara, si quiere preservar la hegemonía del tricolor en la mayoría de los 212 ayuntamientos, tendrá que ser muy claro en desligarse de todo lo que tenga que con el vergonzoso exgobernador Javier Duarte. Y ese mensaje cuantas veces sea necesario tiene que trasmitírselo a los 212 candidatos a las alcaldías si no quiere sufrir la peor debacle de su vida política…El pez. El candidato a la alcaldía de Cosamaloapan, José Tomás Carrillo Sánchez, se desenvuelve como pez en el agua en su busca del voto popular de sus paisanos. Difícil la batalla, pero no imposible de ganar…Comentarios a gau41@hotmail.com.