Reflexión

VENEZUELA, RESISTENCIA A LA REACCION INTOLERANTE

José




Aunque el triunfo de la reacción es moralmente imposible –diría Juárez al triunfo de la República- pues mientras siga recibiendo apoyos del exterior y de la oligarquía interna, la tarea de Maduro no es fácil, aunque cuenta con un ejército leal y de responsabilidad para con su patria, por ser el mismo que acompañó a Chávez cuando se pretendió quitarlo del poder.
Latinoamérica se ha enfrentado enérgicamente para que la reacción intolerante, que quiere todo, a toda costa con tal de acendrar la miseria de las mayoría y consolidar el camino a la expoliación para que la minoría oligarca se consolide en el poder y entregar los bienes nacionales a los más oscuros intereses, ahora trata de asentar sus reales en Venezuela y para ello cuenta con la complicidad de la organización de Estados Americanos, aquella que hizo lo mismo con la isla de Cuba y que al final salió derrotada, pues el gobierno norteamericana no logró la sumisión y durante cincuenta años -se dice fácil- resistió para ser la única bandera libre de América.

En ese entonces, México jugó un papel histórico –fue el único país que mantuvo relaciones con Fidel Castro- sin embargo, vemos con dolor como ahora con Peña Nieto nos estamos apartando, sin ninguna necesidad, de ese camino digno, para caer en el servilismo más abyecto de que se tenga memoria.

En Venezuela se puede afirmar que existe alguna similitud a lo acontecido en la época de Benito Juárez en nuestro país, que ante las leyes de reformas que retiraban los privilegios, sobre todo a la iglesia católica, salieron en busca de un emperador y lo lograron con Maximiliano que en el cerro de las campanas pagó su osadía, junto con los generales Miramón y Mejía.

En aquel país hermano, existe un sistema electoral que se ha considerado como uno de los mejores del mundo, que eligió democráticamente a un presidente que ahora se está promoviendo su destitución mediante el sistema revocatorio precisamente establecido por el caudillo Chávez que heredó el cargo a Maduro, ello a resulta de que, mediante, también de elecciones democráticas, se elige una cámara que es mayoritariamente opositora y que aprovecha la ocasión, ante la crisis económica interna, para la revocación de mandato, parlamento que está en desacato por decisión del supremo poder judicial al tomarle la protesta a diputados cuya elección ha sido nulificada.

Si bien la oportunidad de este reclamo se acompaña
de la baja en el precio del petróleo -cuenta con crudo para más de 300 años de alta calidad-, las fuerzas contrarias a los intereses de esa nación, se confabulan y magnifican el conflictos por ser un país incómodo por haber apoyado con su petróleo a aquellos países que pasaron una crisis, entre otros, Cuba, Bolivia ,Ecuador, etcétera , algo que no beneficia a las oligarquías criollas que van ahora por la revancha pero que no han encontrado un general que de un golpe de estado, proclive a esos intereses y a las compañías petroleras norteamericanas, que sin duda, alimentan las protestas, para alebrestar a la población y que se caiga en una fuerte anarquía, como dirían por ahí, que si una empresa con proyección en el futuro tiene transitorio problema, hay que activarle para que se hunda y comprarla barata, es decir, hay plan con maña.

Ya se vivió la etapa de Chile de que a un gobierno socialista, plenamente democrático, se instrumentó todo, por el gobierno de los Estados Unidos para que, a través de una dictadura del nefasto general Pinochet se produjera la traición y con la masacre más dolorosa para la vuelta al poder de la minoría explotadora y expoliadora de las necesidades del pueblo y así alegar toda posibilidad de cambio por la vía pacífica, lo que ya ha sucedido en varios países.

Eso mismo de Chile ayer, es el manoseo que se da de nueva cuenta por el organismo que empezaba a brillar y que ahora con el injerencismo encabezado precisamente por el secretario de ese organismo, se llega al extremo de la agresión criminal en los intereses internos de un país democrático.

Aunque el triunfo de la reacción es moralmente imposible –diría Juárez al triunfo de la República- pues mientras siga recibiendo apoyos del exterior y de la oligarquía interna, la tarea de Maduro no es fácil, aunque cuenta con un ejército leal y de responsabilidad para con su patria, por ser el mismo que acompañó a Chávez cuando se pretendió quitarlo del poder.

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