Reflexión

Beltrones o el colmo del cinismo y desfachatez

José



No se desconoce que Manlio Fabio Beltrones vine de un destronamiento del partido que dirigía y que no postuló lo que hoy expresa, pues si bien logró con el jefe real de su partido, Enrique Peña Nieto, sacar a los candidatos a gobernadores perdedores -Veracruz es notorio con Héctor Yunes Landa-, no tuvo el valor, la decisión o la capacidad para resistir el cooptamiento de los gobernadores en turno que siguieron actuando como virreyes, hombres de horca y cuchillo, y reducidos los candidatos a la nada
La verdad que estamos llegando al colmo del cinismo, de la desfachatez, de la impudicia o la imbecilidad, vaya, a la desvergüenza en su peor forma, pues mientras por un lado el presidente Peña Nieto expide el nombramiento a su empleado Virgilio Andrade -de la casi desaparecida Contraloría de la Federación-, para que lo investigue por el conflicto de intereses con la famosa “casa blanca”, y por el otro, lo premia después de su tarea de exoneración con Bansefi, en tanto Manlio Fabio Beltrones, otrora orquestador de mil mañas, se pronuncia por “nunca más una escuela de aprendices”.

Así las cosas, no existe el más mínimo recato o prudencia para llegar a esos extremos y todo porque no existen contrapesos que pongan un alto a los abusos del poder, al darse la simbiosis más perfecta entre la corrupción y la impunidad para que nadie salga tiznado, pues si existiera una porción elemental de autonomía – caso Brasil, Guatemala, Colombia- en los que los delitos se castigan, se estaría hablando de otro mundo.

Afirmar, por ejemplo, que “las ratificaciones de los miembros del Gabinete son importantes para darle calidad a los gobiernos” o “de gobierno de coalición para gobernabilidad democrática o ratificaciones para asegurarnos de la calidad del conocimiento de quienes integran al gobierno” y “nunca
más una escuela de aprendices” lleva a pensar que el expositor está en una esfera de idiotas o personas carentes de un poco de sentido, cuando yerno e hija están ejerciendo inmerecidamente una función que corresponde a cuotas y cuates.

No se desconoce que Beltrones vine de un destronamiento del partido que dirigía y que no postuló lo que hoy expresa, pues si bien logró con el jefe real de su partido, Enrique Peña Nieto, sacar a los candidatos a gobernadores perdedores, -Veracruz es notorio con Héctor Yunes Landa- no tuvo el valor, la decisión o la capacidad para resistir el cooptamiento de los gobernadores en turno que siguieron actuando como virreyes, hombres de horca y cuchillo, y reducidos los candidatos a la nada.

“Si se llega al Gobierno es para poder hacer funcionar al Gobierno, no para llegar a aprender” habla de la ignorancia supina del exponente Beltrones, pues desconoce lo que es el poder en el Gobierno, pues no todo gobierno ejerce ese poder, pues existen muchos poderes y más aún, ante la existencia penetrante y galopante de la corrupción, no hay autoridad moral, en síntesis, si esos aprendices y su ascenso político se nutren en las complicidades del sistema; su arropamiento queda atrapado y nulificado.

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