PLANA MAYOR

El cangrejo: el nuevo PRI

Gaudencio



Nuestra solidaridad y pésame a nuestro amigo Saúl Contreras Beltrán, editor del portal Marcha, por el sentido deceso de su señor padre
Si los optimistas y santeros más codiciados por los que creen en la magia negra pensaban que el PRI estatal, el exinvencible y otrora imbatible en las batallas electorales, resurgiría de las cenizas como el ave Fénix para la jornada del próximo 4 de junio, será mejor que reconsideren sus esperanzas porque los idus de marzo no le deparan nada alentador al viejo tricolor y a su novel capitán.

Sin caer en aves de mala agüero o en emisarios del desastre por el presagio que se avecina, el joven impetuoso del viejo PRI, Renato Alarcón Guevara, quien llegó no muy cómodo por los entresijos que se tejieron en las altas esferas del CEN del tricolor y con los grupos locales, caciques e ínsulas del poder público, entró con el pie izquierdo en la conformación de la cúpula estatal del PRI.

El nuevo dirigente del que fuera partido mayoritario en Veracruz entró al cuarto para las doce al relevo del desgastado y devaluado Felipe Amadeo Flores Espinosa –quien debió haber abdicado al cargo una vez que se confirmó la derrota del PRI y del candidato a gobernador Héctor Yunes Landa-, entre disensos, polarización y consensos.

Con el proceso electoral encima para la renovación de los 212 ayuntamientos del estado, Renato no tuvo el suficiente tiempo para recorrer las principales bases seccionales y los 212 comités municipales del PRI para tener un diagnóstico en tiempo real de los males endémicos que enfrenta la clase priista veracruzana, aunado a que la dirigencia pasa por la peor y desastrosa insuficiencia económica que le heredó su antecesor y sus peones de la Secretaría de Finanzas y de la Tesorería, quienes se dieron vuelo gastando en lo superfluo y actuando como jeques en medio de la opacidad y falta de transparencia.

No es una campaña mediática contra los alfiles de Felipe Amadeo, pero es evidente y hay testimoniales que confirman los excesos en los que cayeron los peones de José Yunes Zorrilla y del propio Héctor Yunes Landa. Y las oligarquías del Pánuco hasta el Tonalá, verbigracia el octogenario Carlos Brito Gómez, que debía de estar cuidando a sus nietos.

A río
revuelto ganancia de pescadores. La dirigencia estatal del PRI está desfondada, navega entre el colapso económico. Y el colmo, el Organismo Público Electoral local (OPLE) se niega a pagarle dos meses que le adeudan de prerrogativas.

El exdelegado estatal del ISSSTE y novel dirigente del tricolor llegó en los peores escenarios, presionado por emisarios de Fidel Herrera, Javier Duarte, Héctor Yunes, José Zorrilla y del dirigente nacional priista, Enrique Ochoa, que en estas coyunturas y circunstancias presagia negros nubarrones para el 4 de junio.

La integración de los nuevos cuadros en la cúpula priista, por sus pésimos antecedentes en el duartismo-fidelismo –la era de la peor corrupción oficial-, son un retroceso, un tiro de gracia para la clase priista.

Hay, por supuesto, algunas excepciones como el caso de Carlos Francisco Mora Domínguez y Nemesio Domínguez, de los seis secretarios adjuntos a la Presidencia, políticos de viejo cuño que han salvaguardado el honor y la camiseta del PRI.

Pero la mayoría de los nombramientos, contaminados por el síndrome de Hybris –patología del poder- y de la partidocracia, son una auténtica pifia. ¿Qué pasó en los drenajes priistas?

Haber designado a Marco Antonio Del Ángel Arroyo, codirigente de la violenta y anárquica organización campesina Movimiento de los 400 Pueblos, como secretario de Prensa y Propaganda, ¡es un oprobio, una barbarie y de pueblos sin ley!

¿Cómo van a combatir la corrupción, la opacidad, el arribismo y la falta de transparencia si el propio dirigente estatal del PRI está protegiendo y promoviendo a quienes fueron parte de los artífices del saqueo y del desorden de las arcas del erario público estatal?

Alarcón debió haber sido enérgico y altivo en la antesala para evitar que le impusieron un chaleco de fuerza para garantizar el triunfo mayoritario el próximo 4 de junio y, sobre todo, blindar su futuro político. Ahora, ya es demasiado tarde. ¡La contextura del viejo PRI quedó en manos de los abominables de la cofradía! ¡Lástima! Comentarios a gau41@hotmail.com