Reflexión

El enojo no es por el alza, es la corrupción

José



Un Poder judicial muy caro para un pueblo miserable que debería ser, por encima de todo y de todos
El enojo, el odio, la desesperación no es por el alza a la gasolina, sino la corrupción , cuya metástasis invadió la república. El hastío, el cansancio está llegando a su fin, se aproximan días y meses difíciles, pero veamos las causas que es el aspecto primigenio del que debemos partir, no de las consecuencias o lo efectos que responden a un reclamo generalizado de un ya ¡basta¡, por eso se quiere militarizar el país, pues el ejército, que es lo poco que nos queda, sabe que está perdiendo su prestigio de garante de las instituciones, y no puede ser de otra manera cuando el poder civil sólo ha servido para el enriquecimiento exponencial y desquiciante, esto es, ha fracasado totalmente y en el pecado lleva la penitencia al cooptar las fuerzas del cambio.

Ello es así porque las instituciones creadas con fuerza moral para armonizar al país y avanzar en paz, en orden, con tranquilidad para todos, se han prostituido- corrompido de manera brutal- de tal suerte que ya no queda ningún resquicio o hendidura por donde pueda transitar el cambio profundo que quiere la nación, pues la abundancia abusiva está etiquetado para una minoría voraz y despiadada, en sintonía, con un capitalismo salvaje, y las instituciones están a su servicio.

Veamos lo que acontece y no nos engañemos o pretendamos engañar, porque a nadie convence, es decir, no queramos enseñarle al puerco como se baña. Un Poder judicial muy caro para un pueblo miserable que debería ser, por encima de todo y de todos, garante de la Constitución política del país, que tolera, por indolencia, que se le vulnere de manera ostensible al extremo que el estado mexicano haya sido condenado por las instancias internacionales- la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de las Naciones Unidas - y que esos servidores públicos, únicos responsables, sigan ejerciendo sus cargos cuando deberían de haber sido destituidos y exhibidos por indignos, pero ahí siguen, cómplices ominosos de lo que sufre el país y que nos espera a los ciudadanos. Ministros, magistrados, jueces y demás integrantes de ese poder, formados como casta divina y oligárquica que perciben sueldos que no existen en ningún tribunal del mundo, mientras más de cien millones de mexicanos viven en la pobreza extrema, no hay prudencia, pues solo el derroche irresponsable se hace alarde. Los casos Rosendo Radilla, Castañeda Gutman y otros más que vendrán, son paradigmáticos y suficientes para que se les estigmatice.

Por otra parte, los poderes legislativo, federal y estatal, totalmente desprestigiados que sólo sirven para convalidar y aprobar lo que interesa a la oligarquía en el poder, olvidándose de las necesidades de las grandes mayorías, es decir, se agandallan de un presupuesto descomunal en su exclusivo beneficio sin ningún efecto en
la sociedad, pues los supuestos controles que ejercen es para mantener y fortalecer la complicidad en los grandes negocios que se forman al amparo de los grandes contratos, y en los casos recientes es clara la política encaminada a solapar todo género de corruptelas en que está inmersa la nación.

Lo de Veracruz es elocuente, porque existiendo varias denuncias contra el exgobernador Duarte no se actúa ni se actuará y solo será un referente ridículo porque Murillo Karam y Arely Gómez,-exprocuradores de la República- y los funcionarios cómplices, senadores y diputados federales y locales no tendrán consecuencias , sin embargo habrá castigo para los que robaron las tiendas comerciales y se ofrecen recompensas para castigarlos, en tanto contra los dueños de esos establecimientos , que también medran en costos y peso a los consumidores serán recompensados; el vandalismo visible, al paredón, los vándalos de cuello blanco honorables padres de la patria.

Por su lado, el poder ejecutivo,- en todos los niveles, federal, estatal y municipal- integrada por una cauda de hacedores de todos los males que afectan y sufre la nación ante la falta de un control efectivo y responsable tanto del Poder Judicial como del legislativo, que obviamente forman una simbiosis inexpugnable por provenir de los mismos intereses que es saquear al pueblo, mantendrán su honorabilidad de por vida, con sus alforjas repletas y viandas abundantes gracias a su” sacrificio y esfuerzo”.

Por lo mismo, no hay que buscar a los que "saqueadores" de los comercios,- que a partir de ahora permanecerán tapiados y resguardados por la fuerza civil- que se llevaron lo que encuentran a su paso, con motivo del pretexto del aumento de la gasolina, si los poderes ejecutivo, legislativo y judicial son los primeros en enriquecerse con impunidad manifiesta a costa del pueblo, de ahí que no podemos condenar a raja tabla o llenar las cárceles de desempleados a quienes ahora, con el enojo natural que se ha ido acumulando, se desbordan de esa forma, cuando ningún funcionario está preso ni lo estará porque ahí permea la complicidad, en síntesis, cárcel para el miserable y vida placentera para los corruptos. Enhorabuena!

Bienvenido el orden, la tranquilidad, la paz para todos, la armonía, la Gendarmería, la guardia civil –por favor, menos el Ejército o la Marina- pero que la boca guarde silencio, que haya prudencia en el lenguaje, que nadie se vanaglorie mediáticamente para embaucar, pues mientras unos pocos no carezcamos de lo necesario, tengamos la panza llena, y donde dormir, ahora sí “al ladrón, al ladrón”, es decir, que la voluntad de Dios se haga en los bueyes de mi compadre.

*Diplomado en Amparo y Derechos Humanos

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